Desde principios del siglo XII los templarios comienzan a implantarse en los diversos reinos peninsulares. Generalmente los monarcas les concedían territorios que todavía no habían sido tomados a los árabes y que los templarios podían conservar para sí si lograban reconquistarlos.

Sabemos que en el año de 1176 entre las huestes que acompañaban al monarca castellano Alfonso VIII, gran favorecedor de Soria, a la conquista de la ciudad de Cuenca, se hallaban caballeros templarios, como también estuvieron, años después, en la batalla de las Navas de Tolosa.

En cuanto a Soria, que por aquellos años es reconquistada también (la capital), se debate entre su adscripción a tres reinos cristianos, a saber: Navarra, cuyos límites llegaban hasta el cercano pueblo de Garray y cuyo rey Sancho repobló la ciudad, Aragón, que con Alfonso el Batallador llega a ocupar buena parte de la provincia y, por fin, Castilla, que finalmente mantendrá para sí y desde entonces a Soria y su Tierra.

Son años fundacionales y a la ciudad de Soria, entonces rodeada completamente por una muralla de respetables dimensiones afluyen cristianos de diversas partes de la montaña cántabra, navarros y aragoneses. Para afincar a esta gente en sus nuevos asentamientos se les ofrecen Cartas Pueblas, verdaderos catálogos de privilegios que hacían hombres libres.

La ciudad de Soria recibe su Fuero, en la mejor tradición foral y democrática de Castilla y recibe también los primeros nobles, que inspirándose en la fabulosa Tabla Redonda crean una institución aristocrática y caballeresca denominada De los doce linajes que perdurará con altibajos hasta el siglo XIX. Es también el momento de la llegada de las órdenes militares: templarios y sanjuanistas.

Ambos se sitúan a otro lado del Duero, donde aún hoy día subsisten las ruinas de sus dos monasterios, el de San Polo y el de San Juan de Duero.

Todas las crónicas cuentan que la Orden tuvo en España 12 conventos, pero si alguno ha suscitado polémica es precisamente el ubicado en Soria.

Las primeras anotaciones que informan de su existencia, es en 1.572, que lo sitúan a tres leguas de la ciudad de Soria, sobre un alto cerro, llamado el Otero, en el que había una ermita llamada San Juan, con cimientos y otras señales de grandes edificios.

Loperraez afirma que se trata de Ucero, sin embargo, tres leguas son 16, kilómetros 700 metros. Evidentemente no corresponde con esta zona, que se halla a bastantes más, aproximadamente 50 kilómetros. Tampoco se encuentra ningún topónimo relacionado con San Juan, salvo la parroquia de Nafría de Ucero, dedicada a San Juan Bautista y San Juan Evangelista, pero está en un llano.

El historiador Gonzalo Martínez Diez, lo sitúa en el cerro de San Juan entre Mazalvete, Tozalmoro y Peroniel, pero tampoco es un "alto cerro".

Finalmente existe otro cerro el Otero de San Juan con 1.360 mts. de altitud a 16,5 kilómetros de la ciudad de Soria, en la actual carretera de Logroño, antiguamente el "camino de Francia" y que, según documentos del siglo XVIII, existía la iglesia de San Juan, y la ermita de la Santísima Trinidad que fue de templarios. Junto a este cerro, próximo a la base, se levanta el castillo de San Gregorio edificado a finales del s. XIII y en perfecto estado de conservación porque sigue habitado podría asegurarse que este cerro sí es un auténtico otero desde el que se ve Aragón, pero solo quedan cascotes.

El suma y sigue, alcanza, al menos, los 14 enclaves, ninguno de los cuáles debió de ser encomienda propiamente dicha a excepción de ese "San Juan de Otero", fuera el que fuese, que Campomanes cita en su famoso libro sobre la orden como uno de los 12 conventos más importantes de España…

Ucero viene del latín uterus: matriz, caverna, seno de la tierra y no una deformación de otero como interpretan algunos. Su edificación es posterior al castillo. Río arriba existe un paraje llamado el colmenar de los frailes.
La ermita era y sigue siendo un lugar de peregrinación a la virgen de la Salud y en su interior se ve la piedra de sanación, que curiosamente es una cruz patada inscrita en un círculo. Tradicionalmente a los enfermos se les colocaba desnudos sobre esta piedra para que sanaran, al igual que en otras ermitas dedicadas a estas Madres
.

Asombrosa su ubicación geográfica: Está enclavada al final del cañón del rió Lobos en Ucero (Soria), en un lugar equidistante de los dos puntos más septentrionales de la geografia peninsular, los cabos de Creus y Finisterre. Este punto central es el "Omphalos" (el centro del mundo), además de estar en el centro de una circunferencia imaginaria que pasa por algunos lugares sagrados como Fátima o Padrón.

La actual ermita fue construida en el primer tercio del siglo XIII de estilo románico con simbolismos templarios.

Cuenta una leyenda que el Apóstol Santiago, montado sobre su caballo, saltó desde el alto de uno de los farallones del cañón. Los cascos dejaron sus huellas sobre la piedra, cerca del camino hoy utilizado y la espada se le cayó al suelo y allí donde quedo clavada quedó revelado que sería el lugar donde se edificaría la actual ermita de San Bartolo.

Poco importa, si Juan García Atienza -'La meta secreta de los templarios', Editorial Martínez Roca- cometió un error de cálculo al situarlo en el centro milimétrico de los dos cabos más alejados de la Península Ibérica -error demostrado por posteriores investigaciones, con ayuda de elementos más modernos, como es el GPS-.

San Bartolomé: centro geográfico


Si situamos cuidadosamente el lugar en un mapa,
sobre este meridiano imaginario, podremos comprobar que su distanciaen línea recta a los dos puntos
es de unos 527 kilómetros y 127 metros".

 

La supuesta equidistancia de San Bartolomé con los extremos peninsulares de Cabo de Creus y Cabo Finisterre, es objeto de debate desde que Juan García Atienza, en su libro "La Meta Secreta de los Templarios", publicara que: "El lugar del emplazamiento del convento de Ucero, está, con absoluta exactitud equidistante de sus dos puntos extremos, tanto a oriente - Creus- como a occidente -Finisterre-.

CABO DE FINISTERRE                N42º 52' 55.8963'' - W009º 16' 20.1916''
SAN BARTOLOME DE UCERO N41º 45' 06.4503'' - W003º 04' 05.7452''
CABO DE CREUS                           N42º 19' 09.7988'' - E003º 19' 20.6918''

San Bartolomé a Cabo de Creus = 532'7561 Km.
San Bartolomé a Cabo de Finisterre = 526'4672 Km.

En el año 1.272, D Juan García de Villamayor cede en testamento a su segunda esposa, Dª María Alfonso Meneses el señorío sobre la villa y castillo de Ucero. Al quedar viuda residió en el castillo, donde mantuvo relaciones con el que sería más tarde el rey Sancho IV de Castilla. Fruto de estas relaciones, que duraron 4 años, fue Dª Violante Sanches de Ucero. Esta dama contrajo matrimonio con D. Fernando Ruiz de Castro, quien se rebeló contra Fernando IV el emplazado, sucesor de Sancho. Esta rebelión provocó que Dª Violante tuviera que refugiarse en Portugal.

El 30 de Diciembre de 1.327 Dª Violante hace testamento donando todos sus bienes a los santiaguistas, sin embargo, nunca llegaron a tomar posesión de ellos.

Se sabe que el castillo de Ucero perteneció a los templarios, y se ve en la clave de la bóveda de la torre al Agnus Dei, uno de los símbolos atribuidos al Temple y en los canecillos exteriores una serie de elementos simbólicos relacionados con la alquimia.

San Polo en la ciudad de Soria, es seguramente el cenobio templario más conocido por la proximidad a la capital.

Para terminar,-también en Soria capital- San Juan de Duero , al pié del Monte de las Ánimas en la ruta de Renieblas.

Sistemáticamente se ha atribuido este monasterio a los sanjuanistas, (probablemente lo heredaron), aunque por su propia ubicación es plausible su anterior pertenencia al Temple
Su construcción data de mediados del siglo XII y el interior es de clara influencia sirio-bizantina con dos templetes coronados uno por una cúpula esférica y el otro por una cúpula cónica. Su claustro único en el mundo, nos muestra el exponente más destacado de los maestros constructores en la fachada sur, las columnas Jakim y Boaz del Templo de Salomón.

Son muchas las leyendas que sobre los templarios perduran en Soria. En torno al Cañón también se cuenta que hubo una pequeña población entre Ucero y la ermita que pertenecía a la Orden. Por desavenencias con los templarios alguien envenenó las aguas de las fuentes con una salamandra lo que produjo una gran mortandad, de este hecho se culpó a los frailes y una hechicera, les lanzó una maldición, anunciándoles que desaparecerían.

Leyendas con caballeros mitad monjes mitad guerreros como protagonistas, hay al menos cuatro.

Las más conocidas son, sin duda alguna las Becquerianas del “Rayo de Luna” y por supuesto la del "Monte de las Animas", que todos hemos leído antes o después con un nudo en la garganta. En ella se nos habla de una batalla entre los monjes y los nobles linajes de la capital por la posesión del Monte de las Ánimas, que se saldó con una sarracina y en tablas. Desde entonces, cada noche de Todos los Santos vuelven los espectros a combatir bajo las carrascas, no siendo aconsejable dar un paseo en esa noche por el Monte de las Ánimas.

La tercera leyenda está ambientada en el monasterio, hoy una pura ruina, de San Adrián, en la Sierra del Madero y habla de espectros de ectoplasmas de templarios que recorren la sierra en las noches sin luna.

En Castillejo del Robledo, se sitúa una tradición que tiene por protagonistas a un caballero del Temple que grita su inocencia en las noches de tormenta.

Hay constancia histórica o al menos tradición de otros enclaves templarios (además de los enunciadosl) en los siguientes puntos de Soria:

El castillo de Caracena. En Almazán, junto al Duero. En Rioseco de Soria.

En San Pedro Manrique, aún pueden verse los restos de la iglesia de la bailia de San Pedro el Viejo, que en 1.124 era llamada Sancti Petri de Ianguas, y según el manuscrito del geógrafo Tomás López, se cita:
"La capilla de San Pedro está en un casar llamado San Pedro el Viejo, que fue baylia de templarios y luego de la Orden de Calatrava, aún hemos conocido gran parte del convento, aunque muy arruinadas sus celdas. Era de tres naves. En 1.785 se demolió quedando solamente la capilla y las paredes del templo.
Hay en la capilla varias inscripciones que no puedo copiar por la distancia y como no las he visto desde chico no sé lo que contienen. Me acuerdo de haber visto pintado un monje con su lanza con ademán de matar a una fiera serpiente"

Otras posesiones- que debieron ser simples granjas-, las encontramos en Agreda, villa fronteriza con Aragón; cuando no escuetos eremitorios como el de San Adrián en la Sierra del Madero.

En Castillejo del Robledo, en el confín con Burgos y Segovia, donde se conserva un castillo..
En el llamado Cerro de la Trinidad o de San Juan, cerca del puerto de Oncala.

En las ruinas próximas a Peñalba de San Esteban, llamadas hoy La cerrada del Prior y que figuran en un mapa del siglo XVIII con la expresión Fue de Templarios. En la villa de Yanguas, cercana a la Rioja. En la Sierra del Madero, donde se pueden ver las ruinas del convento de San Adrián. También en Morón de Almazán.

Ninguno de los cuáles debió de ser encomienda propiamente dicha a excepción de ese "San Juan de Otero", fuera el que fuese, que Campomanes cita en su famoso libro sobre la orden como uno de los 12 conventos más importantes de España…


Lema Templario en el dintel de una puerta en Molinos de Duero


Lema Templario en el Palacio de los Condes de Gómara en Soria


Castillo Templario de Caracena


Cristo de los Templarios de Ágreda

 
 

SOYMANEL.ES ®2008